RELACION: INDUSTRIA – MEDIO AMBIENTE
En el año
2012 cuando en repetidas ocasiones se le preguntó al Ministro de Hacienda si
Colombia vivía la enfermedad holandesa (cuando una economía depende solo de los
hidrocarburos), el funcionario siempre lo negó.
Hoy,
cuando las rentas petroleras se reducen de manera dramática -en el 2013 se
recibieron $19,7 billones y este año serán unos $9,6 billones-, y la industria
nacional decrece y no es capaz de suplir ese faltante, es imposible negar que
el país sí vivió la enfermedad holandesa.
Las
consecuencias, dice el profesor Giovanny Reyes, de la Universidad del Rosario,
fueron 10 años de rezago industrial por mantener un dólar barato, lo que hizo
que las exportaciones no fueran
competitivas y que las importaciones se abarataran. Entonces algunas
empresas dejaron de producir y se dedicaron a importar, otras cerraron y unas
pocas se sostuvieron.
En Cali se
dieron casos como el cierre de la planta de Michelin y recientemente de
Mondelez, compañías a las que les resultó más económico importar de otras
fábricas en Suramérica que seguir produciendo en la ciudad.
Se están
pagando los errores de la última década, acabaron con la producción nacional y
hoy las importaciones industriales más que duplican las exportaciones y tenemos
una economía que responde a una
equivocación histórica previendo que el petróleo iba a estar a US$100 por
barril por siempre, afirma el economista Eduardo Sarmiento.
Las cifras
corroboran esa afirmación. Según informes del Ministerio de Comercio, Industria
y Turismo, entre enero y mayo de 2015, las exportaciones minero
energéticas se redujeron 42,4 %, frente
al igual periodo del 2014, y el resto de ventas externas -donde se incluyen las
industriales- bajaron 2,9 %. Además cifras del Dane indican que en
el 2014 se importaron US$48.614 millones por parte de la industria manufacturera, mientras que
el sector industrial exportó US$19.503
millones.
El
panorama para la industria no es claro.
Esto afirma Julio César Alonso, director del Centro Investigación en
Economía y Finanzas de la Universidad Icesi, quien considera que hay pocas
salidas inmediatas y que lo que queda es trabajar en un plan de largo plazo.
La
industria no gana competitividad porque
el dólar esté caro. La competitividad recae en fenómenos más estructurales como
el costo de energía, infraestructura, capacidad de innovación y educación,
asegura el académico.
Y es
precisamente lo que ha reclamado la industria a través de la Asociación
Nacional de Empresarios (Andi): una política de largo plazo que los ayude a
recuperar la década perdida. La industria ha
crecido menos que la economía en los últimos años y ahora representa el
10 % del Producto Interno Bruto (PIB), cuando
hace menos de 10 años era el 17 % del
PIB (ver gráficos).
El efecto
que ha tenido la monoexportación es evidente y ahora debemos trabajar por crear
un modelo confiable que respete las reglas de juego de los inversionistas y que
permita ser competitivo, dijo Bruce Mac Master, presidente de la Andi, quien
presentó el pasado viernes al Presidente Santos una serie de recomendaciones
sobre cómo hacer más competitiva a la
industria nacional.
El
Gobierno, por su parte, emitió unas medidas de apoyo como aumentar el número de
productos que se importan sin arancel-para abaratar costos por el dólar alto- y
reducir dos puntos de IVA para
importaciones.
Sin
embargo, esto es un alivio temporal y los empresarios reclaman cambios
estructurales que tienen que ver con el tema tributario, el costo país
(infraestructura, valor de la energía, educación) y mejoramiento de la institucionalidad para poder responder a ese
objetivo de crecer las exportaciones y recuperar la producción nacional.
El
presidente de Colombina, César Caicedo, dice que Colombia debe trabajar en un
sistema que invite a la iniciativa privada a invertir y correr riesgos y no
poner tantas trabas que desestimulan la creación de empresa y la formalización.
A esto se
suma un cambio en la carga tributaria. Carlos Enrique Moreno, presidente de la
Organización Corona, asegura que el 75 %
del negocio de las empresas se va en impuestos, lo que deja un 25 % para
entregar en dividendos y en reinversión, mientras que en otros países como México y Perú, esa
carga es del 35 %, es necesario cambiar
la estructura tributaria. Con un dólar alto y
modernización tributaria se daría un gran salto, opina.
La
ministra de Comercio, Cecilia Álvarez, afirma que el Gobierno está haciendo su
parte y que los empresarios deben hacer la suya con innovación. Destaca que se
han tomado decisiones a favor en materia arancelaria y que vienen otras para
reducir el contrabando.
Además
Planeación anunció un Conpes para el sector productivo.
Para la industria, las
medidas del Gobierno van en buen camino,
pero proponemos que se tomen más para poder dar un verdadero salto, dice el
presidente.